Sepa vuestra fraternidad, dilectísimos rectores de toda la cristiandad, cómo
fue trasladado a España, a las tierras de Galicia, el cuerpo entero del muy
bienaventurado apóstol Santiago. Después de la
Ascensión a los cielos de nuestro Salvador, y de la venida del Espíritu Santo
sobre los discípulos, en el curso del undécimo año desde la misma Pasión de
Cristo, en el tiempo de los ázimos (1),
el bienaventurado apóstol Santiago, tras visitar
las sinagogas de los judíos, fue preso en Jerusalén por el pontífice
Abiatar, y condenado a muerte, junto con su discípulo Josías,
por orden de Herodes.
Por temor a los judíos fue recogido durante la noche el cuerpo del bienaventurado
apóstol Santiago por sus discípulos, que, guiados
por un ángel del Señor, llegaron a Jafa
(2), junto a la orilla del mar.
Y como allí dudasen a su vez acerca de lo que debían hacer, de pronto apareció,
por designio de Dios, una nave preparada. Y con gran alegría suben a ella
llevando al discípulo de nuestro Redentor, e hinchadas las velas por vientos
favorables, navegando con gran tranquilidad sobre las olas del mar, llegaron
al puerto de Iria, alabando la
clemencia de nuestro Salvador. En su alegría, entonaron allí este verso de
David: "Fue el mar tu camino
y tu senda la inmensidad de las aguas".
Una vez desembarcados, dejaron el muy bienaventurado cuerpo que transportaban
en un pequeño predio llamado Libredón
(3), distante ocho millas de la citada ciudad,
y en donde ahora se venera. Y en este lugar encontraron un grandísimo ídolo
construido por los paganos. Rebuscando por allí encontraron una cripta, en
la que había herramientas con las que los canteros suelen construir las casas.
Así, pues, los mismos discípulos, con gran alegría, derruyeron el citado ídolo
y lo redujeron a menudo polvo. Después, cavando profundamente, colocaron unos
cimientos firmísimos y levantaron sobre ellos una pequeña construcción abovedada,
en donde construyeron un sepulcro de cantería, en el que, con artificioso
ingenio, se guarda el cuerpo del Apóstol. Se edifico encima una iglesia de
reducidas dimensiones, que adornada con un altar abre al devoto pueblo una
venturosa entrada a su sagrado altar. Tras la inhumación del santísimo cuerpo,
entonaron alabanzas al Rey de los cielos, cantando estos versos de David:
"Se alegrará el justo en el señor y confiará en El,
y se gloriarán todos los rectos de corazón". Y luego: "El
justo estará en eterna memoria y no temerá la mala nueva".
Después de algún tiempo, instruidos los pueblos en el conocimiento de la fe
por los discípulos del mismo Apóstol, en breve creció la fecunda mies multiplicada
por Dios. Tomada, pues, una prudente resolución, dos discípulos, uno de los
cuales se llamaba Teodoro y el otro Atanasio,
quedaron allí para custodiar aquel preciosísimo tesoro, es decir, el venerable
cuerpo de Santiago. Los otros discípulos, en
cambio, guiados por Dios, se esparcieron por las Españas para predicar.
Como dijimos, aquellos dos discípulos, inseparables por reverencia hacia su
maestro, mientras con todo cariño vigilaban sin interrupción el citado sepulcro,
mandaron que, después de su muerte, fuesen enterrados por los cristianos junto
a su maestro, uno a su derecha y otro a su izquierda. Y así, llegado el término
de la vida, al pagar su deuda a la Naturaleza, expiraron con venturosa muerte,
y alegremente llevaron sus almas al cielo. Y no abandonándolos su egregio
maestro, logró, por gracia divina, colocarlos con él en el cielo y en la tierra,
y adornado con su estola purpúrea y una corona, goza en la corte celestial
con sus discípulos, él, que protegerá a los desgraciados que se acojan a su
invencible protección, con el auxilio de Nuestro Señor y Salvador Jesucristo,
cuyo reino e imperio con el Padre y el Espíritu Santo dura eternamente por
los siglos de los siglos. Así sea.
(1) |
Pan ázimo
era el cocido sin leadura, que debían comer los judíos
para celebrar el día de la Pascua.
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(2) |
Entonces Ioppe
o Iapho, el puerto de Palestina más
cerca de Jerusalén sobre el Mediterráneo.
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(3) |
Libredón,
del latín Liberum donum, según
la explicación tradicional por haber sido donación de
Lupa. J. Canedo
propuso también, la base céltica Liber-dunum
"castro de Liber" (una divinidad), que da también
en Francia Liverdum (departamento de Meur-the-et-Moselle), e indica
de paso que el Sr. Amor Ruibal lo sacaba
de Llwybr-dunnm "castro de los caminos",
igualmente céltico.
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